16 de septiembre de 2026 · 6 min de lectura
Por qué las enfermedades crónicas exigen repensar cómo cuidamos

Cada 17 de septiembre, la Organización Mundial de la Salud convoca a gobiernos, instituciones de salud y profesionales de todo el mundo a detenerse un momento y mirar de frente un problema que rara vez se discute con la urgencia que merece: cuánto daño evitable seguimos produciendo dentro de los propios sistemas de salud. En 2026, esa mirada se dirige a un terreno especialmente crítico: la atención de las enfermedades no transmisibles (ENT).
El lema de este año no es casual
La OMS ha definido el lema "Atención segura para las enfermedades no transmisibles", bajo el eslogan "¡Atención segura para toda la vida!". La elección responde a una realidad estadística contundente: las ENT —enfermedades cardiovasculares, cáncer, diabetes y enfermedades respiratorias crónicas— son responsables de aproximadamente el 74-75% de todas las muertes en el mundo.
- ~74-75% de las muertes globales son causadas por enfermedades no transmisibles.
- 43 millones de muertes por ENT registradas en 2021.
- 18 millones de esas muertes fueron prematuras (antes de los 70 años).
- 82% de las muertes prematuras ocurrieron en países de ingresos bajos y medios.
- 1 de cada 10 pacientes sufre algún daño durante la atención sanitaria.
- ~50% de ese daño se considera prevenible.
Estos no son números abstractos de un reporte global. Son pacientes diabéticos que llevan años pasando por consulta externa, laboratorio y farmacia en el mismo establecimiento; son pacientes oncológicos en tratamiento prolongado que rotan entre especialistas; son pacientes cardiovasculares que dependen de un seguimiento constante de por vida. Y es precisamente esa cronicidad —la necesidad de atención continua, repetida y a largo plazo— lo que multiplica los puntos donde algo puede salir mal.
El dato que todo director de clínica u hospital debería tener presente
En pacientes con ENT, el riesgo de daño se agrava porque su relación con el sistema de salud no es un evento puntual, sino una cadena larga de interacciones: consultas repetidas, estudios diagnósticos, procedimientos, ajustes de medicación y transiciones entre distintos niveles de atención, profesionales y establecimientos.
Cada uno de esos puntos de contacto es también un punto de fuga potencial. La OMS y la OPS identifican como riesgos característicos de la atención a personas con ENT:
- Errores de medicación, especialmente en polifarmacia y tratamientos crónicos prolongados.
- Diagnósticos tardíos o incorrectos, frecuentes en enfermedades de progresión silenciosa.
- Infecciones asociadas a la atención de salud en pacientes con procedimientos recurrentes.
- Procedimientos inseguros en intervenciones repetidas a lo largo del tiempo.
- Fallas de comunicación entre niveles de atención y profesionales tratantes.
- Historias clínicas incompletas o fragmentadas que rompen la continuidad de la información.
- Referencias y contrarreferencias mal gestionadas entre atención primaria y especializada.
- Identificación incorrecta del paciente, un riesgo clásico pero persistente.
- Seguimiento inadecuado tras el alta o entre citas.
- Prácticas transfusionales inseguras en tratamientos recurrentes.
¿Por qué la atención primaria es el centro de la estrategia 2026?
El enfoque de este año no pone el acento únicamente en el hospital de alta complejidad, sino en fortalecer los procesos desde la atención primaria para garantizar cuidados continuos y seguros a lo largo de toda la vida del paciente. Si la puerta de entrada al sistema no logra prevenir, detectar a tiempo y coordinar adecuadamente el seguimiento de una ENT, el daño se traslada y se amplifica en los niveles siguientes, con mayor costo humano y económico.
Para instituciones de salud en Ecuador y América Latina, esto se traduce en una pregunta muy concreta: ¿nuestros procesos de atención primaria y consulta externa están diseñados para sostener una relación segura de largo plazo con el paciente crónico, o solo para resolver el episodio de hoy?
De la conmemoración a la acción: qué debería revisar una institución de salud
Esta fecha debe traducirse en una revisión concreta de procesos, no solo en un mensaje conmemorativo. Algunas líneas de acción prioritarias para clínicas, hospitales y centros médicos:
- Auditar los puntos de transición del paciente crónico. Mapear cada traspaso —de atención primaria a especialidad, de consulta externa a hospitalización, de un profesional a otro— e identificar dónde se pierde información o continuidad.
- Fortalecer la reconciliación de medicamentos en cada punto de contacto, especialmente en pacientes polimedicados con enfermedades cardiovasculares, diabetes o comorbilidades múltiples.
- Revisar los protocolos de identificación del paciente en todas las áreas, no solo en hospitalización, sino también en laboratorio, imagenología y farmacia.
- Evaluar la trazabilidad de los registros clínicos de pacientes con ENT: ¿la historia clínica permite reconstruir el continuo de atención, o queda fragmentada entre especialistas y servicios?
- Medir el seguimiento post-consulta y post-alta de pacientes crónicos: ¿existe un mecanismo estructurado, o depende de la iniciativa individual del paciente?
- Incorporar indicadores de seguridad del paciente específicos para ENT dentro del cuadro de mando de calidad institucional.
- Escuchar a los propios pacientes crónicos. La OMS ha subrayado este año algo especialmente relevante: reconocer a las personas que viven con ENT como socios activos en la identificación de riesgos, no solo como receptores pasivos de la atención.
Una fecha para actuar, no solo para conmemorar
El Día Mundial de la Seguridad del Paciente no debería vivirse como una efeméride más en el calendario institucional, sino como un punto de control anual: una oportunidad concreta para preguntarnos, con honestidad, si los procesos que sostienen la atención de nuestros pacientes crónicos están realmente diseñados para protegerlos durante años, o si simplemente los venimos atendiendo episodio por episodio, confiando en que el sistema no falle.
Con 1 de cada 10 pacientes expuestos a daño evitable, y con las enfermedades no transmisibles como la primera causa de muerte en el mundo, la seguridad del paciente crónico no es un tema de especialistas en calidad: es una responsabilidad de gestión que empieza en la dirección de cada institución de salud.
Fuentes
- Organización Mundial de la Salud (OMS). World Patient Safety Day 2026 – Safe care for noncommunicable diseases. who.int
- Organización Panamericana de la Salud (OPS/PAHO). Día Mundial de la Seguridad del Paciente 2026. paho.org
- OMS. Campañas – Día Mundial de la Seguridad del Paciente. who.int/campaigns/world-patient-safety-day
¿Tu institución ya audita los puntos de transición del paciente crónico? Conversemos sobre cómo fortalecer la seguridad del paciente en tu organización.